
Como bien sabéis, cada lunes por la noche se diputa el tradicional Monday Night Football. Es un partido que suele ser, en teoría, uno de los más interesantes de la jornada, que se emite por televisión nacional (americana) y en horario de máxima audiencia (también americana, de madrugada en España).
Y como también sabéis, el podcast de Football Speech, en el que se comenta y analiza lo que dio de sí la jornada anterior de la liga, se graba los lunes por la tarde con lo que, lamentable e irremediablemente, el citado partido queda fuera de ser comentado.
No sé vosotros pero yo, como oyente de los podcasts, pese a que prefiero que salgan los martes, echo de menos el comentario del Monday Night, en especial cuando se trata de un gran partido.
Pues bien, todo esto es para contaros que hace unos días, buscando nuevos formatos de articulo/columna con los que seguir colaborando con esta santa web, y en un proceso reflexivo parecido (en momento y lugar) al que llevó a John Fox a arreglar sus problemas de playcalling con los Panthers, se me ocurrió comentar brevemente el partido para que así, todo el que quiera (autores del podcast, oyentes y lectores en general), pueda comentarlo.
Pues tras la pertinente consulta a la dirección, esta es la idea con la que amenazo para cada semana. Eso si, se intentará que el artículo aparezca antes, por lo menos antes de que se nos eche encima la siguiente jornada.
Y sin más, vamos a ello.
Este pasado Monday Night enfrentaba, en el Reliant Stadium de Houston, a los Tennessee Titans con los Houston Texans.
El partido venía cargadito de condicionantes para ser interesante: rivalidad divisional, implicaciones para las plazas de Wild Card en la AFC y el conocido extra de motivación de los jugadores en los partidos en prime time. También estaba presente el poso del traslado de los Houston Oilers a Nashville en 1997, la vuelta de Vince Young a su casa y algunas declaraciones punzantes de jugadores de los Titans antes del partido.
En la vertiente deportiva, los Tennessee Titans (3-6), con su 0-6 inicial y tras tres victorias consecutivas, se enfrentaban a unos Texans a los que habían ganado en 7 de los últimos 9 partidos en que se habían enfrentado, buscando la 4ª victoria consecutiva y algo de venganza por la derrota sufrida en casa ante los tejanos en la segunda semana de competición. Por su parte, los Houston Texans (5-4) disfrutaban de la mejor temporada de su corta historia (nunca habían estado con un balance de 5-4 tras 9 partidos), amparados en el tercer mejor ataque aéreo de la liga.
A estas alturas de la película, el resultado es conocido por todos:
Tennessee Titans 20 @ Houston Texans 17 – Game Center y highlights en NFL.com
Así, a bote pronto, diría que el partido fue algo previsible en su desarrollo e imprevisible en su resolución.
Fue previsible porque todos sabíamos que Houston iba a intentar mover el valor pasando y que Tennessee haría pocas cosas distintas a tratar de mover el balón por tierra, arriesgando lo justo, y confiando en Chris Johnson para ganar el partido, Y así fue. Esa fue la idea a la que se aplicaron, y a conciencia, los dos equipos. ¿Un repaso al playcalling? 42 carreras y 22 pases por parte de Tennessee, frente a 17 carreras y 39 pases de Houston, con un resultado similar en números globales: 344 y 340 yardas totales. O sea que ambos equipos, en general, consiguieron mover el balón con sus armas previstas inicialmente.
Por parte de Houston, un Matt Schaub (25/39, 305 yds, 2 TD) bastante presionado por la defensa de Tennessee (recibió 4 sacks pero la presión fue mayor), distribuyó sus pases a 8 diferentes receptores, de los que Andre Johnson fue el principal, con 4 recepciones para 78 yardas y 1 TD. No fue, sin embargo, el mejor partido que le hemos visto a un Johnson lógicamente muy vigilado y muy bien cubierto por la secundaria de Tennessee (no consiguió atrapar ni el 50% de los pases que le lanzó Schaub y se ayudó de un big play de 49 yardas para maquillar sus números). Del juego de carrera de los tejanos prefiero no hablar, porque para hablar de algo generalmente hay que entenderlo. ¿Que le pasa a Kubiak con Slaton? Esta claro que no es el de la temporada pasada (esta promediando 3.1 yardas por carrera) pero precisamente el lunes pasado logró alcanzar las 4.2 por jugada y, pese a todo, solo tuvo 5 intentos (21 yardas), por 11 de Chris Brown (36 yardas). Y vale que te asegura un fumble, como mínimo, cada 2 partidos pero ¿de verdad es mejor usar a Chris Brown y Ryan Moats? ¿No se le puede sacar más provecho al juego de carrera? Seguro que hay algo que se me escapa.
Por su parte, los Titans, con un Chris Johnson que corre en pos de las 2.000 yardas como un poseso (21 carreras, 151 yardas), añadieron a su juego terrestre habitual la producción de un Vince Young (11 carreras, 75 yardas) que parece renacido de sus cenizas. El partido fue un festival de juego de carrera diverso por parte de los Titans: carreras entre tackles y exteriores para Johnson, una option por aquí, otra por allá, ahora un scramble de Young, ahora una jugada diseñada específicamente para él…en fin, casi todas los tipos de carrera existentes. Y todo ello aderezado con el pase justo (12/22, 116 yds, 1TD) para mantener pendiente a una defensa que, en ocasiones, no sabía como cubrir tantas opciones. Mención especial para la línea ofensiva de los de Fisher, clave en el juego de carrera (junto con los bloqueos de los receptores) y en la protección al pase (junto con la movilidad de Young), no concediendo ni un sack en todo el partido. ¿Demérito del poco pass rush de los Texans? Quizá, pero en ocasiones es mejor destacar lo bueno que lo malo.
Pero aún así, pese a que el juego de los Titans parecía más sólido, el partido puede considerarse como igualado en general, como ya hemos visto con la producción de yardas ofensivas totales.
Y entonces, ¿porque ganaron los Titans?
Pues principalmente porque, tras llegar a la media parte con empate a 14 (con una efectividad de TD de 2/2 en la redzone para ambos equipos), la segunda parte se convirtió en un duelo de drives para field goal. En un duelo de kickers en el que uno estuvo, para ser suave, algo más acertado que el otro.
Y es que a veces, por más game plan, placajes, pases, carreras, penalties y lo que queráis, los partidos los deciden los kickers, y todo acaba reduciéndose a que el tuyo consiga acertar a pasar el football entre los tres palos. Lo hemos visto y lo seguiremos viendo, miles de veces.
Rob Bironas (K, Tennessee Titans), que volvía al estadio donde hace dos temporadas consiguió el record de field goals convertidos en un partido (convirtió 8, incluyendo el que sirvió para ganar el partido) materializó 2 de los 3 intentos que tuvo en la segunda parte, mientras que Kris Brown (K, Houston Texans) solo consiguió materializar uno de los tres, sellando el partido con el que falló a un segundo para el final, y que hubiera forzado la prórroga.
Algo de paranormal veo yo en el desenlace de este partido, y no me refiero a que Pepe “el Brujo” se haya fijado ahora en el pateador de los Texans sino a que, en este negocio, si tu equipo no corre y si que deja correr al contrario, normalmente sueles perder (Colts a parte).Y ya se encargan los dioses del football de que así sea, bien bendiciendo al otro equipo para que te gane, bien desviando a derecha o izquierda los field goals decisivos.
Y una vez repasado brevemente el partido, y como con un teclado es muy fácil y divertido dictar sentencia, vamos a ver a continuación algunos protagonistas individuales y una mirada al futuro.
¡Elevémosle a los altares!:
Debido a que no puedo elevar a Chris Johnson a los altares, porque ya vive en ellos, me quedo con Vince Young. Lo que antes parecía un argumento demagógico (asociar su titularidad con las tres victorias consecutivas) ya no lo parece tanto y, tras ver el partido del lunes, creo que tiene mucho que ver en el giro que han dado los resultados en Nashville, aunque solo sea desde el plano del reset mental o revulsivo que ha supuesto su presencia para el equipo. Se le ve seguro, confiado, rápido a su manera y, en general, con un nivel muy parecido, incluso mejor, que en 2006 cuando fue designado rookie del año.
¡Al paredón!:
Pues lo lógico es mandar a Kris Brown ¿o no? Es lo que toca si evitas con tu fallo que tu equipo consiga el empate a un segundo del final, y más si lo haces por segundo partido consecutivo. Dicho esto, y sin pretender fundar un movimiento para salvarle de la lapidación pública, tan cierto es que no tuvo su día como que los Texans no perdieron por su culpa, ni el lunes ni ante los Colts, sino que en todo caso no jugaron dos prorrogas por su culpa. Lo que hubiera pasado en esos overtime no lo sabemos (aunque quizá lo intuimos). Fallar, falla y el lunes ambos snaps y holds fueron correctos, con lo que el error es simplemente suyo, pero siempre me han dado pena los kickers que fallan con lo que debo decir que tan importante es ese fallo en la derrota como, por ejemplo, el drop de Slaton cuando lo tenía todo para conseguir el primer down, en el drive anterior al que llevó al, a posteriori, field goal ganador de Bironas.
¿Rookie del partido?
Pues pese a que Kenny Britt (WR, Tennessee Titans) consiguió su primer TD como profesional en una recepción de 13 yardas, fue el mejor receptor de su equipo (4 recepciones para 42 yardas y el mencionado TD) y se convirtió en el jugador más joven en anotar un touchdown en la historia de la franquicia, el rookie más destacado para mí fue, sin duda, Brian Cushing (OLB, Houston Texans). El ex de USC tiene toda la pinta de rookie defensivo del año y el lunes, además de ser el líder en placajes de su defensa, no cesó de multiplicarse para aparecer por todas partes tratando de frenar el juego de carrera de los Titans.
¿Y ahora que en Houston?
Pues siempre parece que les falta un poquito para algo y esta temporada no es una excepción. No tienen nada perdido matemáticamente y siguen en la lucha por los Wild Cards pero si que da la sensación que se les empieza a escapar, otra vez, el tren. Tienen talento “a patadas” en ataque y en defensa y el juego de pase les funciona pero, por favor, que Kubiak arregle sus meneos mentales con el juego de carrera porque sin él, ni que sea un poquito, no se va a ninguna parte.
¿Y ahora que para los Titans?
Pues que queréis que os diga, yo los veo en postemporada. Sabíamos cuando se pusieron 0-6 que si recuperaban la confianza iban a suponer más de un quebradero de cabeza para los equipos que tuvieran que jugar frente a ellos pero, seguramente, pensábamos que su papel no iba a pasar del “revienta esperanzas de los demás”, pero tras las 4 victorias consecutivas y, sobretodo, con las sensaciones que transmiten y que se refuerzan con cada victoria, no me apostaría nada a que no consiguen una plaza de Wild Card. Lo malo es que apenas tienen margen de error (deberían acabar con un 10-6 o 9-7) y que habrá que verlos (sobre todo a Vince Young) cuando jueguen con la presión de tener algo que perder.
Pues nada, esto ha sido todo y, aunque haga un mundo del partido, espero que algo os haya gustado. Me despido recordándoos los Monday Night Football que nos quedan esta temporada.
30-Nov – New England Patriots vs New Orleans Saints (en el Superdome)
07-Dic – Baltimore Ravens vs Green Bay Packers (en Lambeau Field)
14-Dic – Arizona Cardinals vs San Francisco 49ers (en Candlestick Park)
21-Dic – New York Giants vs Washington Redskins (en el FedEx Field)
28-Dic – Minnesota Vikings vs Chicago Bears (en el Soldier Field)
Un saludo a todos








